Guía completa sobre la prevención de lesiones por presión en quirófano

Las lesiones por presión en quirófano pueden prevenirse mediante una combinación de medidas que incluyen la evaluación previa del riesgo del paciente, un posicionamiento correcto durante la cirugía, la protección de las prominencias óseas y el uso de superficies de apoyo y posicionadores diseñados para redistribuir la presión.
Aunque no es posible eliminar completamente el riesgo, la aplicación de protocolos específicos y el empleo de dispositivos adecuados reducen significativamente la aparición de estas lesiones, especialmente en intervenciones de larga duración o en pacientes con factores de riesgo.
01 Índice de contenidos
- ¿Qué son las lesiones por presión en quirófano?
- ¿Por qué se producen durante una intervención quirúrgica?
- ¿Qué pacientes presentan un mayor riesgo?
- ¿Cuáles son las zonas anatómicas más vulnerables?
- ¿Cómo prevenir las lesiones por presión en quirófano?
- ¿Qué papel desempeñan los posicionadores quirúrgicos?
¿Qué son las lesiones por presión en quirófano?
Las lesiones por presión son daños localizados en la piel o en los tejidos subyacentes provocados por una presión mantenida, o por la combinación de presión y fuerzas de cizalla.
Durante una intervención quirúrgica, el paciente permanece completamente inmóvil debido a la anestesia, lo que impide realizar los pequeños movimientos inconscientes que normalmente alivian la presión sobre determinadas zonas del cuerpo.
Si esta presión se mantiene durante un tiempo prolongado, el flujo sanguíneo disminuye y los tejidos dejan de recibir el oxígeno necesario, pudiendo aparecer una lesión que, en muchas ocasiones, no es visible hasta varias horas después de la cirugía.
Por este motivo, la prevención comienza mucho antes de la intervención y requiere la colaboración de todo el equipo quirúrgico.
¿Cómo prevenir las lesiones por presión en quirófano?
La prevención debe abordarse durante todo el proceso perioperatorio, desde la preparación del paciente hasta la finalización de la cirugía.
Evaluar el riesgo antes de la intervención
Antes de comenzar la cirugía es importante valorar el estado general del paciente, la duración prevista del procedimiento y la posición quirúrgica que se va a utilizar. Esta evaluación permite identificar pacientes especialmente vulnerables y preparar con antelación las superficies de apoyo y los posicionadores necesarios. Asimismo, conviene revisar el estado de la piel y comprobar que no existan cables, tubos o dispositivos que puedan generar puntos adicionales de presión durante la intervención.
Garantizar un posicionamiento adecuado
Una correcta colocación del paciente es una de las medidas preventivas más eficaces. El objetivo no consiste únicamente en facilitar el acceso del cirujano, sino también en mantener una alineación anatómica adecuada, distribuir el peso de forma uniforme y evitar presiones innecesarias sobre las prominencias óseas. Siempre que sea posible, deben minimizarse las fuerzas de cizalla y evitar apoyos excesivamente localizados.
Utilizar superficies de apoyo y posicionadores específicos
Las superficies de apoyo ayudan a redistribuir la presión y disminuir la carga ejercida sobre determinadas zonas del cuerpo. Actualmente existen posicionadores específicos para proteger la cabeza, el tórax, las extremidades, la pelvis o los talones, así como sistemas diseñados para mantener la estabilidad del paciente durante procedimientos complejos. La selección del dispositivo debe realizarse teniendo en cuenta la posición quirúrgica, la duración prevista de la cirugía y las características individuales de cada paciente.
Evitar el deslizamiento del paciente
En procedimientos que requieren inclinaciones pronunciadas, como la posición de Trendelenburg, el paciente puede desplazarse sobre la mesa quirúrgica. Este movimiento aumenta las fuerzas de fricción y puede favorecer tanto la aparición de lesiones por presión como otras complicaciones relacionadas con el posicionamiento. Por ello, es recomendable utilizar sistemas antideslizantes específicamente diseñados para mantener la estabilidad del paciente sin ejercer presiones excesivas sobre los hombros u otras zonas anatómicas.
Revisar al paciente al finalizar la cirugía
Una vez finalizada la intervención, debe realizarse una valoración del estado de la piel, prestando especial atención a los puntos de apoyo utilizados durante el procedimiento. Detectar de forma precoz cualquier alteración permite iniciar las medidas necesarias antes de que la lesión evolucione.
¿Qué papel desempeñan los posicionadores quirúrgicos?
Los posicionadores quirúrgicos forman parte de las estrategias actuales de prevención de lesiones por presión. Su función principal es distribuir la presión de manera más uniforme, mantener una alineación correcta del paciente y proporcionar estabilidad durante toda la intervención. Dependiendo del procedimiento, pueden utilizarse posicionadores específicos para cirugía general, laparoscópica, robótica, traumatológica o neuroquirúrgica, adaptándose a las necesidades de cada especialidad.
Además de mejorar la seguridad del paciente, estos dispositivos facilitan el trabajo del equipo quirúrgico al mantener una posición estable durante procedimientos prolongados.
En Tacklen Medical Technology disponemos de una amplia gama de posicionadores quirúrgicos, almohadillas de protección y sistemas antideslizantes desarrollados para contribuir a la prevención de lesiones por presión y mejorar el posicionamiento intraoperatorio.
4. Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo tarda en aparecer una lesión por presión durante una cirugía?
No existe un tiempo exacto. El riesgo depende de la presión ejercida, la duración de la intervención, el estado del paciente y la posición quirúrgica utilizada.
¿Las lesiones por presión aparecen inmediatamente?
No siempre. Algunas pueden hacerse visibles al finalizar la cirugía, mientras que otras aparecen varias horas o incluso días después.
¿Los posicionadores eliminan completamente el riesgo?
No. Los posicionadores ayudan a reducir la presión y mejorar la estabilidad del paciente, pero siempre deben formar parte de un protocolo integral de prevención que incluya una correcta valoración del riesgo y un adecuado posicionamiento.
¿Todas las cirugías requieren posicionadores específicos?
No necesariamente. Su utilización dependerá del tipo de intervención, de la posición del paciente, de la duración prevista y de los factores de riesgo individuales.

